Yone Minagawa, la mujer más vieja del mundo, murió a los 114 años de edad en una residencia de ancianos de la provincia de Fukuoka, en el oeste de Japón, informó la agencia de noticias Kyodo.

La anciana falleció como consecuencia de su avanzada edad, según Kyodo, en el asilo de Fukuchi, la misma localidad en la que había nacido el 4 de enero de 1893.

En mayo, la ciudad de Fukuchi solicitó por internet a los Récords Guinness que entregaran un certificado de reconocimiento de Minagawa, sostuvo Kyodo.

Tras quedar viuda muy joven, Minagawa educó a sus cinco hijos vendiendo flores y verduras en un pueblo minero.

Le sobreviven una hija, seis nietos, doce bisnietos y dos tataranietos.

Aunque pasaba la mayor parte del tiempo en cama, su estado de ánimo era bueno y bromeaba a menudo con los empleados del asilo, según se informó en enero pasado con motivo de la celebración de su 114 cumpleaños.

Según contaban en el asilo, cuando se organizaban actividades musicales Minagawa seguía el ritmo desde su silla de ruedas y a menudo regalaba caramelos a las personas que se encontraban a su alrededor.

En Japón, según cifras del Ministerio de Salud y Bienestar, el número de personas centenarias es de 28.395 personas, 24.245 de ellas mujeres.
Precisamente en Japón vive también el hombre más viejo del mundo, Tomoji Tanabe, de 111 años.

Yone Minagawa había sido proclamada la persona más anciana del mundo por el Comité Internacional de Supercentenarios (ICS, por sus siglas en inglés) tras el fallecimiento el 28 de enero pasado de la estadounidense Emma Faust Tillman, que murió en Hartford (Connecticut) a los 114 años.

(Vía asteriscos gracias a Gustavo por enviar la noticia)