Ya estoy en Japón de vuelta!
En el viaje de vuelta a Japón desde el aeropuerto de Barcelona nos pasaron bastantes cosas desafortunadas, pero que al final todo acabo bien.

Como era de esperar, entre Papa Noel, los Reyes y los regalos “porque si”, las maletas de vuelta las llevábamos super llenas y además me cogí mi tabla de Snowboard que tenia en España y que los de Austrian Airlines me dijeron que no había problema de llevármela si no llevaba sobre peso.
Llegamos al aeropuerto de Barcelona con dos horas de antelación, a las 4 de la mañana, y la chica del Check-in me pregunta si ya había pagado para poder llevar la tabla de Snow, a lo que yo le conteste que me habían dicho que si no llevaba sobre peso no tenia que pagar nada, entonces pesamos la maleta de Ayumi y la mia juntas y pesaban 55 kilos, a lo que la chica me pregunta a mi si sabia cuantos kilos tenia permitidos llevar, porque parecía que llevaba bastante sobre peso, a lo que yo le conteste que no lo sabia (aunque me imaginaba que en clase turista suelen ser 20 kilos), entonces la chica se puso a llamar a Luthansa, que es la empresa que lleva las cosas de Austrian airlines también, y le dicen que los de Luthansa no se ponen a trabajar hasta las 5 de la mañana, por lo que me toco estar esperando hasta las 5 para poder averiguar el tema de las maletas.
A las 5 contacta con Luthansa y le dicen que tengo permitidos 20 kilos de equipaje incluyendo la tabla de Snow, por lo que la chica me pide pesar la tabla también, la cual pesaba 6 kilos, así que la chica me dice que me hará el favor y me apuntara que llevo sobrepeso de los 15 kilos de las maletas y haría la vista gorda como si no llevara la tabla y me manda ir a pagar a la ventanilla de Luthansa que habían abierto hacia unos minutos. En principio pensé que eso me podría salir por 90€, ya que me sonaba de cuando habia ido a Inglaterra que el sobre peso se pagaba a 6€ el kilo, pero cuando fui a pagar me dice la chica: – Son 600€ -. Os podéis imaginar la cara que se me quedo a escuchar eso. La chica me explico que el sobre peso se calcula en base a los kilómetros que se recorren, por lo que a mi me salia a 40€ el kilo, así que me recomendó que quitase todo lo que pudiera de las maletas para pagar menos.
Entre el susto que tenia encima por tener que pagar 40€ por kilo, y que ya solo quedaban 30 minutos para que saliera mi vuelo, nos pusimos a abrir las maletas y a cambiar cosas a las maletas de mano como locos y después me fui a que la chica de antes me pesara las maletas de nuevo, poro al ver que había otra chica mas joven y con cara de simpática me fui a esa chica a que me pesara las maletas y se lo explique todo. La chica me dijo que ellos suelen pasar por alto unos kilitos, pero yo solo había conseguido reducir 5 kilos entre las dos maletas, y además ya me habían hecho la vista gorda con lo de la tabla, así que me pregunto por las maletas de mano, ya que de estas te permiten llevar 6 kilos en ellas, y si llevaba menos pues podría mirar de hacer media, pero como nosotros habíamos cambiado todas las cosas a las maletas de mano, estas pesaban cada una 9 kilos, por lo que la chica entonces si que se asusto de todo el sobre peso que llevábamos, pero después de estar un rato hablando con ella a buenas y que a ella también le pareció muy caro lo de 40€ el kilo, nos hizo el favor y puso en el ordenador que entre las dos maletas y la tabla de snow pesaba todo 40 kilos (osea, en las normas).

A tan solo 10 minutos para que saliera el avión nos fuimos corriendo a otra zona para hacer el control de las maletas de mano y poder acceder al área donde se entra al avión, pero al pasar las maletas de mano por los scaners, detectaban que había un sacacorchos en la bolsa, y se pusieron a sacar todas las cosas de la maleta. A mi no me sonaba de nada que tuviera un sacacorchos, y sacando todas las cosas de la bolsa no encontrábamos nada, así que pasamos unas cuantas veces las maletas por el scaner, a la que por fin me acorde que con las prisas del sobre peso había cambiado de la maleta a la maleta de mano unos zapatos que dentro meti un sacacorchos y un mortero para hacer ajo aceite.
El tío del scaner cogió las dos cosas y le pregunto a otro policía que hacer con eso, y el otro policía le dice – El mortero no puede entrar, pero el sacacorchos dejalo que se lo lleve -. Me quede de piedra, ya que el sacacorchos además de ser saca-corchos tenia una navaja, pero bueno, lo que ellos digan, me quede sin mortero y me puse a meterlo todo dentor de la mochila otra vez porque ya pasaban de las 6 que era la hora que salia nuestro vuelo, y con las prisas de cerrar y que la mochila estaba hasta los topes se rompió la cremallera y nos toco ir corriendo a buscar las puertas de embarque con la mochila abierta, a lo que por suerte, estaban ya todos metidos en el autobús que va desde la salida de embarque hasta el avión esperándonos a nosotros, por lo que nada mas llegar nosotros nos fuimos directos al avión.