Gracias a David, otro español viviendo en Japón y lector habitual de este blog, he leído un post sobre la pena de muerte en Japón y que simplemente voy a copiar algo de esa información y contaros algo mas a continuación.

Ya hace un tiempo, yo también le pregunte a Ayumi si había pena de muerte en Japón, a lo que ella así haciendo caras como que no estaba segura contesto que podía ser que si que la hubiera, pero que casi no se aplica. La autora del anterior post también le ha preguntado lo mismo a sus amigos japoneses y las respuestas han sido bastante parecidas, en un tono de ignorancia sobre el tema.

Pues si, en Japón si que hay pena de muerte, como en muchos países del mundo como muestra el siguiente gráfico:

En este mapa podemos observar en azul los paises en los que la pena de muerte
esta abolida y en rojizo los paises en los que aun esta en practica.

Aunque uno de los datos mas preocupantes de esto parece ser que los presos no saben de su condena de pena de muerte hasta el día anterior a su ejecución, normalmente en la horca, pero ademas a las familias del preso se le comunica solo después de haber sido ejecutado.

Segun amnistia internacional los datos son los siguientes: Mas de 80 presos permanecen en la actualidad condenados a muerte en Japón. Desde el año 2000 se han ejecutado a 11 presos y la última ejecución tuvo lugar el 16 de septiembre de 2005 por orden del ministro de Justicia, el acusado fue encontrado culpable de dos asesinatos cometidos en la década de 1980.

Otro punto de debate es que si bien la pena de muerte parece ser una condena muy dura, pero unos años en una cárcel japonesa al parecer tampoco es nada agradable, ya que se han dado numerosos casos de maltratos a presos o muertes en extrañas circunstancias dentro de la cárcel simplemente por ser extranjero. Aquí mas datos de amnistia internacional sobre este tema:

Algunos reclusos extranjeros han recibido severos castigos por infracciones leves de las numerosas reglas secretas que rigen la vida cotidiana de los presos con minucioso detalle. Otros han sido víctimas de estrictos métodos de interrogatorio, mientras algunas personas recluidas en los centros de detención del departamento de inmigración han permanecido meses aisladas del mundo exterior sin supervisión judicial. A muchos de estos reclusos se les ha negado la atención médica adecuada.[...]

«Cuando sales del Centro de Detención de Tokio no eres un ser humano. Si tuvieras un perro en tu casa no lo tratarías así… Hacen cosas terribles; nunca en la vida olvidaré lo que me han hecho», manifestó un ciudadano egipcio que habló con Amnistía Internacional tras ser puesto en libertad. El ex detenido declaró que los guardias penitenciarios lo desnudaron, le propinaron patadas en el abdomen y lo agredieron sexualmente con una porra, mientras estaba recluido en régimen de aislamiento en 1994.