Este fin de semana me he ido con Ayumi a pasar el sábado y el domingo en Chiba, mas concretamente en Kamogawa.
La idea del fin de semana era pasar un fin de semana en la playa, así que el sábado nada mas llegar por la mañana, nos estuvimos toda la tarde en la playa.
El pasar todo el día en la playa me ha servido para darme cuenta de muchas diferencias culturales con España. Nada mas llegar a la playa me dice Ayumi – Ostras, que se me ha olvidado el flotador en casa -. Podéis imaginar mi cara de – Pero que me estas contando – al escuchar esto. No es que Ayumi no sepa nada, si no que los japoneses tanto adultos como niños suelen ir con un flotador bastante grande a la playa porque dicen que es mas divertido y además mas seguro de ir a lo profundo, tanto es así que en la misma playa alquilan flotadores grandes a 500 yenes la hora.
Otra cosa bastante curiosa es que muchos japoneses van a la playa con tiendas de campaña para estar en la sombra y no quemarse.

Una cosa que me hizo bastante gracia es ver a los socorristas de la playa con un gorrito de colores como si estuvieran en la piscina, y me contaron que el gorrito lo llevan para que sean mas visibles desde lejos.
El tema de la seguridad es un tema que se lleva bastante a rajatabla, y además de haber bastante socorristas en la playa, la zona donde se podía nadar estaba toda acordonada con bollas pequeñas como las de la piscina, indicando en que zona se podía nadar y hasta donde se podía ir, ya que si querías ir mas lejos de esa zona debías de saltar las bollas.

Todos con su flotador.

Vigilante de la playa japones.

Tiendas de campaña en la playa.

La pareja del año.