El segundo día en Honolulu una amiga japonesa que se ha casado con un Hawaiiano y tienen un niño casi un año vino a reunirse con nosotros a nuestro hotel bien temprano. Justo al lado del hotel teníamos un sitio para alquilar coches, así que alquilamos un Jeep 4×4 gigante y nos fuimos a buscar a su marido.

Esto de conducir un coche automático al principio no se me daba nada bien, eso de no utilizar la mano derecha para las marchas y no usar el pie izquierdo me ponía de los nervios, pensaba que se me iba a calar el coche cada vez que frenaba. Por suerte, se me paso pronto y desde ese momento disfrute todo el viaje conduciendo bajo el sol.

Por la mañana fuimos hasta Nuuanu para tener un desayuno al mas estilo americano, sentados en la barra y comiendo pancacke.

Una vez llenamos nuestro estomago nos dirigimos hasta las plantaciones de Dole. Si, si, esa famosa por los plátanos y las piñas. Allí, además de poder ver las plantaciones y comer muchisimas comidas con piña, también hay uno de los laberintos mas grandes del mundo. En ese laberinto te dan un tarjeta donde tienes que buscar 6 puntos dentro del laberinto donde hay unos cuños. Supuestamente tienes que encontrar todos los puntos antes de poder salir. Nosotros tras dos horas y sin poder encontrar nuestro ultimo cuño desistimos y nos fuimos.

En nuestro camino nos encontramos con los jardines de Moanalua donde se encuentra el famoso árbol de Hitachi. Este árbol con forma de paraguas gigante ha sido el simbolo desde hace muchisimos años atrás y Hitachi paga US$400,000 anuales para tener derecho a usar este árbol como imagen.
Nuestro nuevo amigo hawaiano nos contaba que este árbol solo era famoso entre los Japoneses, a los cuales les aparece en todas las guias.

De camino a las playas de Waimea pasamos por Haleiwa y nos hicimos unas cuantas fotos con las señales de “North South” y comimos algo.
Cuando finalmente llegamos a Waimea no nos podíamos resistir en ir a saltar desde las rocas. Después de un poco de adrenalina haciendo saltos nos quedamos tomando el sol en la playa para mas tarde ir a una playa cercana donde supuestamente van las tortugas marinas gigantes. No vimos ninguna tortuga en esta playa pero nos llevamos una sorpresa al encontrarnos a una foca gigante durmiendo tan tranquilamente en la arena.

Ya de noche simplemente fuimos de vuelta y cenamos en un restaurante vietnamita en Waialae.